“Transición”: es todo aquello que implica un paso, un cambio de estado; incluso se puede comprender como el tránsito de algo antiguo a algo más moderno.

Y justamente, esto es lo que pasa con la Transición Energética, donde hay una renovación del modelo energético, un cambio estructural donde se dejan atrás las formas tradicionales de producir energía para buscar otras opciones más eficientes y de menor impacto ambiental. En este nuevo panorama no tienen protagonismo los combustibles fósiles, como el petróleo, el lignito o el carbón, pues en parte han sido los grandes responsables del calentamiento global, ocasionado por la dañina emisión de gases efecto invernadero.

Justamente, uno de los grandes retos de este milenio es combatir el calentamiento global. Así lo establece el Acuerdo Climático de París, el cual determina que las emisiones actuales deben detenerse por completo para 2040 o 2050 a través de la “Transición Energética” la cual también se identifica con la “descarbonización”.

Pero… ¿qué es la Descarbonización?Dentro de los combustibles fósiles encontramos el carbón, el petróleo, sus derivados y el gas natural (metano). Todos ellos tienen en común el elemento químico carbono (C).Este concepto lo explica de forma muy clara el portal chileno CR2 (Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2). Lo especifica como “las acciones que permiten eliminar el consumo de combustibles fósiles que poseen carbono en su estructura molecular, y cuya combustión libera energía, contaminantes –que afectan la salud de las personas y los ecosistemas– y gases de efecto invernadero. El más abundante de los gases de efecto invernadero originados por las actividades humanas es el dióxido de carbono (CO2), que causa calentamiento cerca de la superficie terrestre con consecuencias sobre el clima a escala global”.

“Cuando los combustibles se queman para generar energía, producen distintas cantidades de CO2 y de otros agentes, muchos de ellos, contaminantes. Las emisiones generadas en el proceso dependen de las características de cada combustible y de la tecnología usada para quemarlos. Mientras más carbono en la estructura molecular, mayores serán las cantidades de este elemento emitidas a la atmósfera. Además, si se queman combustibles fósiles como petróleo, carbón o gas natural, queda circulando en la atmósfera carbono que hubiera permanecido almacenado por miles y millones de años”.

¿Ante la transición, cuáles son las opciones?

La migración de las formas tradicionales de generar energía a las opciones más limpias, supone el uso de las fuentes renovables como la eólica, hidroeléctrica, solar, geotérmica y marina. También implica un cambio del actual modelo de energético, una reestructuración del sistema, el diseño de una nueva política energética, donde están implícitos: el uso responsable de los recursos, la sostenibilidad y las pautas de eficiencia energética.

No rotundo a la Energía Nuclear

En 2011, la Agencia Internacional de Energía, proyectó que para el año 2060, más de la mitad de la electricidad del mundo, se genere con energía solar fotovoltaica, reduciendo drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Si bien, algunos autores y entes rectores de la energía en el mundo, incluyen, dentro del abanico de nuevas posibilidades en esta transición, la energía nuclear, esta es una alternativa cuestionable, pues no es un secreto que el tratamiento de los residuos que se generan en la producción de electricidad, con base en esta opción, son un gran inconveniente, porque son muy nocivos para el entorno.Para argumentar lo anterior, basta recordar los peores desastres nucleares ocurridos en el mundo hasta el momento, con consecuencias fatales para la humanidad:

◊ Explosión de la central nuclear de Chernóbil, Ucrania.
◊ Terremoto y tsunami en la central de Fukushima, Japón.
◊ Catástrofe nuclear de Mayak, Rusia.
◊ Accidente radiológico en Goiânia, Brasil.
◊ Emisión de partículas radioactivas en central nuclear de Three Mile Island, EEUU.
◊ Accidente en los laboratorios de Chalk River, Canadá.
◊ Accidente nuclear en Windscale Pile, Reino Unido.
◊ Desastre nuclear en la planta de tratamiento de combustible de uranio de Tokaimura, Japón

El portal energia-nuclear.net señala que para realizar la fisión nuclear se requiere de uranio cuya extracción ya implica un deterioro ambiental, pues se estima que para obtener un 1 kilogramo de uranio es necesario remover más de 190.000 kilogramos de tierra.

Por todas estas razones, la energía nuclear quedaría descartada de este abanico.

Transiciones energéticas en la historia

Para conocer un poco más sobre este tema, nos remitimos a un informe publicado por el Doctor en Física Ignacio Mártil, Catedrático de Electrónica de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Sociedad Española de Física.

El Doctor Mártil señala que la energía está detrás de todos los grandes cambios económicos que han ocurrido a lo largo de la historia y en especial, de los sucedidos en los dos últimos siglos. Aclara que se han sucedido en la historia, prácticamente tres (3) transiciones energéticas, coincidiendo cada una con las grandes revoluciones industriales que han transformado al mundo durante los últimos 250 años:

1. La Primera Revolución Industrial, ocurrida desde finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX, se alimentó mediante el carbón que permitió el uso de la máquina de vapor.
2. La Segunda, transcurrida durante la primera mitad del siglo XX lo fue por el petróleo que movió los motores de combustión interna.
3. La Tercera, desde el final del siglo XX hasta hoy en día, que ha traído el auge de la electrónica y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, está alimentada además del petróleo, por el gas y de manera todavía incipiente por las energías renovables.

El Catedrático argumenta que esta Tercera revolución parecía destinada a ser impulsada por la energía nuclear, pero debido a los elevados costes de instalación y mantenimiento de las centrales que usan el uranio como combustible, unido a los graves accidentes de Three Mille Island en 1979, Chernobil en 1986 y Fukushima en 2011, han relegado a esta energía a un papel secundario en gran número de países que en su día apostaron por ella.
Esta es una de las razones por las que el mix energético no ha cambiado sustancialmente desde los años 1970-1980.

La distribución de las diversas fuentes de energía utilizadas por la humanidad desde comienzos del siglo XIX hasta nuestros días se muestra en la siguiente figura:

El Dr. Ignacio Mártil indica que “desde mediados del siglo XX el mix energético se ha ido diversificando, debido entre otras razones a la creciente necesidad de energía por parte de las economías mundiales y en la actualidad está dominado por los combustibles fósiles, que desde 1970 representan el 80-85% del total, sin cambios sustanciales desde entonces”.

Desde los años 80 del siglo pasado, las energías renovables, principalmente la eólica y solar, se han ido incorporando gradualmente al mix energético global, sumándose a la hidráulica, presente ya desde comienzos del siglo XX. “Estas nuevas fuentes deberán jugar un papel clave en la tendencia a la diversificación del mix energético y deberán ayudar a resolver la encrucijada entre un modelo energético insostenible y una demanda global creciente”, agrega Mártil.

Vaclav Smil

El científico y analista político checo-canadiense Vaclav Smil, es uno de los más amplios conocedores de la Transición Energética. Este investigador de temas energéticos, escritos e intelectual, ha descrito en diversos libros y estudios, las transiciones energéticas históricas con gran profundidad.

Fuente:http://www.mundoelectrico.com/index.php/component/k2/item/703-que-es-la-transicion-energetica

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